Las estructuras organizativas clásicas caracterizadas por la jerarquía y la opacidad no pueden enfrentar los desafíos de una sociedad cada vez más crítica surgida al calor de la revolución digital.
Con un nuevo contrato social en marcha, surge la necesidad de repensar las estructuras institucionales clásicas hacia modelos en los que la participación y la transparencia constituyan elementos clave que den respuesta a las demandas ciudadanas.
